El control del gasto fiscal es un desafío constante para los gobiernos, especialmente en economías con recursos limitados y múltiples necesidades sociales. En este contexto, la combinación de inteligencia artificial (IA) y matemáticas se perfila como una herramienta poderosa para optimizar la gestión de los recursos públicos, detectar irregularidades y mejorar la eficiencia del gasto estatal.

Muchos países enfrentan problemas relacionados con el gasto excesivo, la corrupción y la falta de transparencia en la asignación de fondos públicos. Compras con sobreprecio, conflictos de interés y duplicidad de contratos son solo algunas de las irregularidades detectadas en auditorías tradicionales. Sin embargo, estos procesos manuales suelen ser lentos, costosos y propensos a errores humanos.

El uso de algoritmos matemáticos y modelos de IA permite analizar grandes volúmenes de datos de gasto público en tiempo real, identificando patrones sospechosos y oportunidades de ahorro. Algunas de las principales aplicaciones incluyen:

Modelos de aprendizaje automático pueden detectar anomalías en la ejecución presupuestaria, comparando patrones históricos con transacciones actuales para señalar posibles irregularidades.

Algoritmos de análisis de datos pueden sugerir estrategias de compra centralizada para reducir costos. Por ejemplo, si todos los hospitales públicos negociaran juntos la compra de medicamentos, los precios disminuirían significativamente.

Modelos matemáticos pueden prever futuros requerimientos de gasto basándose en datos históricos y tendencias económicas, evitando subejecuciones o déficit inesperados.

Sistemas basados en blockchain e IA pueden registrar cada transacción del gasto público de forma inalterable y accesible, mejorando la confianza ciudadana en la gestión estatal.

Experiencias en países como Estonia y Singapur han demostrado que la IA puede reducir costos operativos y mejorar la asignación presupuestaria. Sin embargo, su implementación enfrenta desafíos, como la resistencia al cambio, la inversión inicial en tecnología y la necesidad de profesionales capacitados en análisis de datos y políticas fiscales.

El uso de IA y matemáticas en el control del gasto fiscal no solo optimiza la administración de recursos, sino que también fortalece la transparencia y la confianza en las instituciones. Implementar estas tecnologías es una inversión clave para construir gobiernos más eficientes y responsables con el uso de los fondos públicos.

Atte. Patricio Figueroa M – Profesor de Matemáticas